Cachacascan electoral en Alemania

reuters
Pocas veces en mi vida he visto tantos debates políticos como en las últimas semanas. Es que ha estado muy entretenido.
Cuando Gerhard Schröder decidió forzar su precaria posición política hacia una salida “del todo o nada", la verdad es que daba la impresión de que en el fondo estaba tirando la esponja, y sólo quería ponerle por lo menos un punto final dramático a su mandato.
En mayo de este año decidió pedir el Voto de Confianza del Parlamento para confirmar su política. Pero lo interesante del asunto - y de aquí parte ya la entretenida aventura política - es que el truco de Schröder era “perder el voto de confianza" y posibilitar así la disolución del parlamento y la convocación a nuevas elecciones.
Gerhard Schröder
Nadie se podía explicar por entonces, qué cuentas alegres podía estar haciendo un político a la cabeza de un gobierno desprestigiado por la catastrófica situación* de la economía, adelantando las elecciones. Se enfrentaba a una oposición (democratacristianos y liberales) muy contenta de poder anunciar un giro político y económico, y a un electorado sediento de cualquier anuncio de cambio. Dentro de las filas de la llamada “izquierda" (cuesta llamarle así), tampoco había una situación muy alentadora. Las reformas llevadas a cabo por Schröder no convencían a nadie, y muchos socialdemócratas apoyaban ya a un sector que proclamaba la reivindicación de los valores sociales de la izquierda tradicional, eventualmente traicionados por la política de Schröder.
El suspenso político-constitucional aviva la cueca (polka?) El crescendo del interés en la política, que se siente en toda la nación, empezó con el puzzle jurídico sobre la legitimidad del uso de un instrumento constitucional, la petición de Voto de Confianza, con el fin de perderlo y forzar la convocatoria a nuevas elecciones. Sobre esta materia debía discernir el Presidente Federal y luego su decisión debía ser revisada por el Tribunal Constitucional.
Con este suspenso de película como introducción, es natural que la campaña electoral condensada en las pocas semanas entre julio y el 18 de septiembre próximo sea de particular intensidad. Desde que se dió luz verde a las elecciones hace un par de semanas, los pulcros políticos alemanes han sacado un temperamento en los debates que ya quisieran mostrar nuestros lavines y bacheletes.
Paul Kirchhof
Una de las contiendas más notables fue entre el actual ministro de economía, Hans Eichel y el recientemente llamado "ministro en ciernes" de la oposición, Professor Doktor Paul Kirchhof. El centro del debate es el sistema tributario alemán, el más complicado del mundo y que puede hacer llorar fácilmente a los que tienen que llenar formularios sin ayuda de un profesional de presencia cotidiana en la vida alemana: el Consejero Tributario (Steuerberater).
No vamos a entrar ahora en el detalle del Steuergesetzbuch, lo remarcable es que he seguido estas pichangas verbales con casi el mismo entusiasmo con que veo una final de la Champions League. Nunca me había reído tanto entendiendo tan poco. ¡Qué barridas porcentuales que se daban estos gallos! ¡Qué paradas de pecho y media chilenas estadísticas! Kirchhof trató de jugar lindo, pero quedó dándose vueltas sin pelota.
Angela Merkel
Otro ingrediente sabroso es que por primera vez en la historia de Alemania, hay una candidata al cargo de Canciller Federal. En Angela Merkel, se concentran además otros tópicos de la vida alemana que hacen el enfrentamiento más interesante todavía. Por una lado es mujer y para “más remate", es una Ossie, es decir nacida en la fenecida República Democrática Alemana. Aquí se mezclan sentimientos contradictorios en muchos corazones de izquierda, de derecha y de centro. Por aludir alguno, la unidad alemana no se ha consolidado en estos últimos años como se podría creer. Muchos conservan sus recelos ante los “nuevos" alemanes y los muestran. A esto se suma que la actual crisis de la hacienda pública en parte se puede atribuir al desgaste financiero relacionado con la unificación alemana. Por otro lado, los ex-alemanes orientales también tienen su coranzoncito y son relativamente susceptibles con los “alemanes de primera".
Schröder, puntero fantasma
La posición del canciller Schröder, quien comenzó con visible desgano su campaña, fue inesperadamente mejorada por errores tácticos de la oposición, siendo uno de los más importantes la nominación del teórico Paul Kirchhof, mencionado arriba. Al catedrático y a los asesores de Angela Merkel simplemente les faltó experiencia en el manejo político. Kirchhof presentó un modelo de reforma tributaria radical**, dándole a Schöder y a su equipo, la oportunidad de oro para centrar el debate en torno al tema de la justicia social.
Con este precedente, el duelo televisivo entre los candidatos fue un evento, y las expectativas de Schröder han mejorado de una manera increíble desde entonces. El canciller desempolvó las arengas de reinvindicación social, que todos creían dadas de baja durante los años de su mandato, invocando el programa histórico de su partido, la mantención del estado social. Hasta hace unas semanas, Schröder estaba atrás 10 puntos en los pronósticos. En estos momentos la cosa está equilibrada, y se ve que va a ser bien ajustado el resultado de la elección.
Para terminar ilustrando lo divertida que es a veces la política en Alemania, voy a citar una frase célebre de un político alemán de la vieja guardia, que ha sido muy recordada en los últimos días por los críticos del modelo tributario del profesor Kirchhof, quien fuera presentado por Angela Merkel como un “visionario":
“Si alguien tiene visiones, que vaya al doctor"
Canciller Helmut Schmidt

Helmut Schmidt
---------
* 0,7% tasa de crecimiento; 10% cesantía
** ricos y pobres pagan 25%, un buen negocio para los privilegiados, que pueden llegar a tributar hasta un 42%
|+|-|







0 Comments:
Post a Comment
<< Home | Up