Blue Valentines

She sends me blue valentines
all the way from philadelphia
to mark the anniversary
of someone that I used to be
and it feels just like there’s
a warrant out for my arrest
got me checkin’ in my rearview mirrror
and I’m always on the run
thats why I change my name
and I didn’t think you’d ever find me here

to send me blue valentines
like half forgotten dreams
like a pebble in my shoe
as I walk these streets
and the ghost of your memory
is the thistle in the kiss
and the burgler that that can break a roses neck
it’s the tattooed broken promise
that I hide beneath my sleeve
and I see you every time I turn my back

she sends me blue valentines
though I try to remain at large
they’re insisting that our love
must have a culogy
why do I save all of this madness
in the nightstand drawer
there to haunt upon my shoulders
baby I know
I’d be luckier to walk around everywhere I go
with a blind and broken heart
that sleeps beneath my lapel

she sends me blue valentines
to remind me of my cardinal sin
I can never wash the guilt
or get these bloodstains off my hands
and it takes a lot of whiskey
to make these nightmares go away
and I cut my bleedin’ heart out every nite
and I die a little more on each st. valentine day
remember that I promised I would
write you…
these blue valentines
blue valentines
blue valentines

Posted in general, memories, music | Leave a comment

Pigs On The Wing

“Pigs On The Wing (Part One)”

If you didn’t care what happened to me,
And I didn’t care for you
We would zig zag our way through the boredom and pain
Occasionally glancing up through the rain
Wondering which of the buggers to blame
And watching for pigs on the wing.

Si no te importara lo que pasa conmigo
y yo no me preocupase por tí
estaríamos zigzagueando un camino por medio del tedio y el dolor
ocasionalmente mirándonos de reojo en la lluvia
preguntándonos qué bicho nos picó
y mirando si se ven cerdos volando.

ping on the wing

“Pigs On The Wing (Part Two)”

You know that I care what happens to you
And I know that you care for me too
So I don’t feel alone
Of the weight of the stone
Now that I’ve found somewhere safe
To bury my bone
And any fool knows a dog needs a home
A shelter from pigs on the wing

Sabes que me importa lo que pase contigo
Y yo sé que te importa también lo que pase conmigo
Y así no me siento solo
llevando la piedra
Ahora que he encontrado un lugar seguro
para enterrar mi hueso
Y cualquier tonto sabe que cada perro necesita su casa
un resguardo de los cerdos volando.

Posted in art, memories, music, psychodelic | Leave a comment

Un Asado (revisited)

Imaginad dos medios de vacuno colgados, colgando juntos, adornados con timbres morados. Imaginad que se parecen a nosotros dos, cruelmente enganchados desde la barbilla.
Imaginad como colgásemos. Acaso colgásemos como lomos lisos. Pero imaginad también que estamos vivos y subsecuentemente, imaginad como miráramos. Acaso mirásemos moviendo sólo unos pobres ojos opacos, la mirada turbia de aquellos miopes, que en alguna eventualidad de violencia, pierden los anteojos.

Y ahora imaginad que colocado yo en este trance de colgar quisiese morir. Imaginad que quisiese ser chamuscado en parrillas, imaginad que quisiese ser quemado en asados, ser olvidado en un montón de cenizas, en una negra pila de huesos. Imaginad que supierais reconocer que es el destino de aquel que se ve colgado sin corazón y sin piel ninguna. Imaginad que supierais que fuera ése el destino mío, de mi carne, esta mucho más azorada que la vuestra, que acaso luciera mejor colgando a mi lado.

Imaginad que supierais entonces que alguien se ha equivocado conmigo: Aquí me autorizan con timbres morados. Imaginad que supierais que os habéis equivocado conmigo, habiendo sacado de mí esas las largas lonjas, esas lonjas que habéis comido junto con otros inadvertidos.

asadoImaginad que yo terminara diciendo, que acaso yo no fuera más que un asado de tira que se ha echado a perder, un corte que de improviso, ya perdido el color y el tono, supiese ya mal del todo.

Imaginad que es eso, que os dijera que habéis de saber, que mi fibra firme y fiel ha sido colonizada por ácaros. Imaginad estas nuestras dos carnes, mi carne expuesta, y la vuestra, colgando junto con la mía. Imaginad como te dijese que la mía estuviera mejor quemada en asados, olvidada en un montón de cenizas, en una negra pila de huesos.

Imaginad que reconoceis que acaso fuera el destino de todo quien se viera colgado sin corazón y sin piel ninguna. Sabréis que es el destino mío, de mi carne, veréis que yo acaso fuera mas carne azorada que vos, que acaso luciérais mejor colgando a mi lado.

Posted in fiction, literature, memories | Tagged , , , , , , , | Leave a comment

Un Asado

Imaginad

dos pedazos de carne colgados
con timbres morados.
Imaginad que se parecen a nosotros
cruelmente enganchados desde la barbilla.

Imaginad

cómo miramos moviendo solo los pobres ojos,
Imaginad como colgamos como lomos lisos.
Imaginad también que estamos vivos.

Pero imaginad
que yo quisiera morir,

ser quemado en asados
olvidado en un montón de cenizas,
de negros huesos.

asado

Imaginad que es el destino
de quien esta colgado sin corazón
sin piel ninguna.
Sabed que es el destino mío,
más carne azorada que vos
que lucís mejor colgando a mi lado.

Sabréis que alguien se ha equivocado conmigo:
Me autorizan con timbres morados.
Sabed que os habéis equivocado conmigo,
sacando las lonjas de mí
lonjas que comís con otros inocentes.

¿Vosotros, que haréis intoxicados de mi sangre mala!?

Soy un asado de tira

que se echó a perder,
que de improviso supo mal ya.

Imaginad que es eso,
sabed de mi fibra firme y fiel

inquietada por los ácaros.
Imaginad mi carne expuesta.

Imaginad la vuestra
colgando junto con la mía, que, atacada,
prefiere morir sin corromperos,

quemada en asados
olvidada en un montón de huesos negros.

Es el destino de quien esta colgado
sin corazón sin piel ninguna.

Es el destino mío,
mas carne azorada que vos
que lucís mejor colgando a mi lado.

Posted in fiction, literature, memories, sociability | Tagged , , , , , , , , , | Leave a comment

Mascando lauchas (revisited)

¿Dónde quedaron esos queridos perros que me pedían comida hace menos de un año?

¿Dónde quedaron? Aquellos que decían poco poder vivir sin lo que cayera de mi boca, los que a ojos vista no podían mear antes que yo les dijese dónde, cuándo y cuánto mear.

querido_perro¿Dónde quedaron aquellos a los que enseñé a ladrar? Aquellos a los que con arreglo al tal ladrido conminé a dejar de mascar lauchas.
¿Dónde quedaron aquellos a los que mostré peinados nuevos? Aquellos a los llevé a sacudir el yugo de aquel pelo tieso eterno, estilo estándar definido por los restos resecos de la comida que se dejaban arrojar, pagando con la cola la exacción del miedo.

Bueno, yo sé donde quedaron. Me desperté de la siesta sabiéndolo. Un sueño amarillo me puso entre las orejas una cuña burdeos. La buena nueva se hizo palabra y en la forma de soplo de cabro chico fue que me cayó la teja: ¡A ellos se referían los canutos con eso de „alma que escuchas“!

Esta cancha de tierra quedó pelada y al caer la tarde, cuando el sol alargaba ya en el suelo las sombras mínimas que las piedrecillas de este peladero proyectan, me tocó hallar dentro de en una pelota de plástico, escrita a cortaplumas la revelación del paradero de esos queridos quiltros.

Supe que, silenciosos, aprendieron detrás de mí a caminar sobre el agua, y como los zancudos sutiles las ciénagas verdosas que nos rodean por completo, cruzaron a la mala, sin salpicarse ni los soquetes.
Me cuentan de la existencia de un video, en donde aparecerían bailando al otro lado, es decir bailando en tierra firme, mostrando el marruecos abierto como yo lo hacía, y cantando diversas versiones de aquellas entrañables canciones, de contenido genital, que yo había compuesto para alegrarles.

Porque ellos antes no cantaban; daban alaridos irónicos, patadas sangrientas, gruñidos: El bagaje irrisorio de las pesadillas caninas con sus gestos automáticos.

Me he visto en la obligación de tomar conocimiento: En plena posesión de técnicas avanzadas, ahora grito y plata más allá de esta isla de barro, someten mi persona y mis actitudes a crueles infidelidades; mi quehacer es corregido y aumentado con notas que si bien son picarescas y hasta ingeniosas, nunca podré reconocer como verídicas.

No deja de justificarse esta mala jugada. Hoy en la mañana mientras me limpiaba los mocos con el dorso de la mano y me miraba el barro negro secar en las patas, recordé que también yo fui uno de aquellos que si bien sin mala intención, van siempre tirando alambres al tendido eléctrico, o pateando las bases de algunos postes, logrando en cualquier caso, dejar a oscuras la esencia de una personalidad peligrosa, alegre pero con luces de colores impredecibles, bien inspirada pero algo histriónica.

Con hábiles maniobras supe accionar mecanismos, algunos conocidos por oficio, otros por intuición, procurándome el calor de los desprevenidos. Clandestinamente me comía el manjar a cucharadas; tomaba; y cantaba, no obstante, detrás de mi canción de amor de perro y de camarada, había un lobo azul de ojos achinados, en invierno permanente, circundando las fogatas.

querido_perro1

Porque veamos, ¿Quién supo que cuando desmalezaron, es decir, cuando cortaron toda la zarzamora que había aquí atrás, yo tuve que salir corriendo a buscar nuevas espinas, para poder seguir ensotado espiando detrás de ellas?

Pero eso es cuento. Considérense instruidos en mi alma de chupete helado. Y ahora insisto en mi pregunta central, lo que me importa es saber, con seguridad ¿Dónde quedaron esos que fueron queridos perros, aquellos que hace, obviamente ya muchos años, me pedían comida?

Les enseñé a cantar, y lo que ahora escucho en grabaciones clandestinas, es algo que suena parecido al murmullo de mis violines desvirtuados, algo así como un fragor de mis chuchadas mal echadas.

Pero para qué insisto en este tópico tantas veces bigoteado. Las notas discordantes de mi ingenio pueril, que los grillos dejan pasar en especial en estas noches, me van cantando el cuento; me dicen que si les enseñé a cantar cantos puntudos, ahora los van cantando con voces romas, y que si les enseñé ladrar, ahora están nuevamente mascando lauchas.

Posted in art, fiction, literature, memories, sociability | Tagged , , , , , , , , , , , | Leave a comment

Mascando lauchas

¿Dónde quedaron esos perros que me pedían comida
hace menos de un año?

aquellos que poco podían vivir
sin lo que caía de mi boca,
que no podían mear antes que yo les dijese dónde,
áquellos a los que enseñé a ladrar,
a los que con arreglo a aquello
obligué a dejar de mascar lauchas,

aquellos a los que enseñé a arreglarse el pelo
y a mover la cola sólo con buen justificativo?

Bueno, yo sé donde quedaron,
me desperté de la siesta sabiéndolo,
un sueño amarillo
me puso en la oreja su cuña burdeos;
por soplo de un cabro chico, me cayó la teja:
¡A ellos se referían los canutos con eso de
„alma gue escuchas“!

querido_perro

Más tarde, hallé en una pelota de plástico,
escrito a navaja;
que, silenciosos,
aprendieron detrás de mí a caminar sobre el agua,
como los zancudos sutiles
las ciénagas verdosas que nos rodean
cruzaron a la mala,
sin salpicarse ni los soquetes.

Me dicen que hay un video
en donde aparecen bailando al otro lado,
bailando en tierra firme,
mostrando el marruecos abierto como yo lo hacía
y cantando las canciones, de contenido genital,
que yo había compuesto para alegrarles.

Porque ellos antes no cantaban
daban alaridos en ironía sangrienta o escritura automática.

En plena posesión de técnicas avanzadas ahora
grito y plata más allá de esta isla de barro,
someten mi persona y mis actitudes
a crueles infidelidades;
mi quehacer es corregido y aumentado
con notas que si bien son picarescas
nunca reconocí como verídicas.

No deja de justificarse esta mala jugada.
Hoy en la mañana mientras me limpiaba
los mocos con el dorso de la mano
y me miraba el barro negro secar en las patas,
recordé que yo fui uno que si bien no tenía mala intención,
iba siempre tirando cables eléctricos
o pateando las bases de los postes,
logrando dejar a oscuras
la esencia de una personalidad peligrosa,
alegre pero con luces azules de cálculo,
bien inspirada pero algo histriónica.

Con hábiles maniobras accionaba mecanismos
que conocía por oficio e intuición sensual
que me procuraban el calor de los desprevenidos,
clandestinamente me comía el manjar a cucharadas;
tomaba; y cantaba,
y detrás de mi amor de curado
había otro que sonreía de las efusiones.
Y nadie era capaz de penetrar
que yo vivía un invierno casi permanente
que me quemaba un fuego frío.

Porque veamos,
¿Quién supo que cuando desmalezaron,
cuando cortaron toda la zarzamora;
yo tuve que huir para buscar otras espinas
para espiar detrás de ellas?

Pero eso es cuento.
Instruidos en mi alma de chupete helado,
lo que me importa es saber, con seguridad,

¿Dónde quedaron esos queridos perros
que hace muchos años me pedían comida?

Les enseñé a cantar
y escucho ahora el murmullo de mis violines desvirtuados,
el fragor de mis chuchadas mal echadas.

Las notas discordantes de mi ingenio pueril
que los grillos dejan pasar en estas noches
me dicen;
que les enseñé a cantar los cantos puntudos
que ahora cantan con voces romas,
que les enseñé a ladrar
y que ahora están mascando lauchas.

Posted in art, fiction, literature, relatos, sociability | Tagged , , , , , , , , , , | Leave a comment