Imaginad dos medios de vacuno colgados, colgando juntos, adornados con timbres morados. Imaginad que se parecen a nosotros dos, cruelmente enganchados desde la barbilla.
Imaginad como colgásemos. Acaso colgásemos como lomos lisos. Pero imaginad también que estamos vivos y subsecuentemente, imaginad como miráramos. Acaso mirásemos moviendo sólo unos pobres ojos opacos, la mirada turbia de aquellos miopes, que en alguna eventualidad de violencia, pierden los anteojos.
Y ahora imaginad que colocado yo en este trance de colgar quisiese morir. Imaginad que quisiese ser chamuscado en parrillas, imaginad que quisiese ser quemado en asados, ser olvidado en un montón de cenizas, en una negra pila de huesos. Imaginad que supierais reconocer que es el destino de aquel que se ve colgado sin corazón y sin piel ninguna. Imaginad que supierais que fuera ése el destino mío, de mi carne, esta mucho más azorada que la vuestra, que acaso luciera mejor colgando a mi lado.
Imaginad que supierais entonces que alguien se ha equivocado conmigo: Aquí me autorizan con timbres morados. Imaginad que supierais que os habéis equivocado conmigo, habiendo sacado de mí esas las largas lonjas, esas lonjas que habéis comido junto con otros inadvertidos.
Imaginad que yo terminara diciendo, que acaso yo no fuera más que un asado de tira que se ha echado a perder, un corte que de improviso, ya perdido el color y el tono, supiese ya mal del todo.
Imaginad que es eso, que os dijera que habéis de saber, que mi fibra firme y fiel ha sido colonizada por ácaros. Imaginad estas nuestras dos carnes, mi carne expuesta, y la vuestra, colgando junto con la mía. Imaginad como te dijese que la mía estuviera mejor quemada en asados, olvidada en un montón de cenizas, en una negra pila de huesos.
Imaginad que reconoceis que acaso fuera el destino de todo quien se viera colgado sin corazón y sin piel ninguna. Sabréis que es el destino mío, de mi carne, veréis que yo acaso fuera mas carne azorada que vos, que acaso luciérais mejor colgando a mi lado.





categories