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Medien, Kultur, persönliche, willkürliche Erinnerungen, Politik, Humor, kodierte Botschaften für verschiedene Phantomen der Gegenwart, aus anderen Epochen, sogar aus anderen Welten und noch schlimmer, aus anderen Wahrnehmungswelten ... !? Und dazu noch, mal auf Deutsch, mal auf Englisch, auch auf Spanisch!?

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24.4.09

En qué hay que creer

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que todos de forma cotidiana
viajaremos al espacio
(como ahora todos viajamos al centro).

En que en grandes ciudades tipo satélite
vivirán multitudes.

Y hay que creer
en que la ducha pasará a ser superflua,
en que ya no necesitaremos lavarnos
el pelo a diario ni secarnos,
en que a disposición de todo el mundo
se pondrán brillantes trajes plásticos,
dotados de óptimas cualidades térmicas.

En que en el futuro los hombres
no necesitaremos escupir todo el tiempo
y en que una "sustancia de vida"
nos nutrirá a todos por igual:
Estará disponible al interior de blancos recintos
donde en cómodos asientos individuales
nos la serviremos succionando unas mangueras de baquelita
y no perderemos tanto tiempo masticando y conversando.


Y hay que creer
En que las clases sociales serán olvidadas para siempre
(y los jóvenes reirán en las Universidades
del concepto del dinero).

En que no necesitaremos escupir todo el tiempo
y en que la especial "sustancia de vida"
rescatará también
de la muerte a los difuntos.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que la moda será distinta.
Nadie -salvo los actores- llevará corbata,
se usará un cuello redondo ribeteado
y se simplificará al máximo la chaqueta
extinguiéndose eventualmente la solapa.

Y las mujeres se acostarán con uno
sin hacer preguntas
saltándose toda la chuchoca.

Y los niños chicos no serán problema.
Serán educados por una gran mentalidad
que sin necesidad de adoptar forma material alguna
hará escuchar su mensaje dentro de cada cabeza
en el ámbito de un santuario de piedra pulida.


Se hablará una jerga interestelar,
una común lengua,
y cada color en el vestir denotará
edad o categoría espiritual.

Nunca morirán los papás de uno
y todas las enfermedades dejarán prácticamente de existir:
Aquellos que enfermen serán curados sin dolor
por un rayo de irresistible poder.

Y la gente será del color que quiera.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que los lápices se exhibirán en los museos,
toda la gente preferirá el uso de computadores
para realizar hasta la más sencilla operación aritmética,
y toda telecomunicación será establecida
viendo el rostro del interlocutor en pequeñas pantallas.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que la defecación
tanto como la micción
serán efectuadas por instrumentos:
Bajo el efecto de un hipnotismo automático,
un botón en la muñeca que al pulsarse,
evitará el conocimiento de esta materia.
Nos saltaremos toda excreción.

Ya no necesitaremos escupir todo el tiempo
Y persona alguna
precisará alimentarse más de una vez al día.

Todos dormiremos cada noche
un promedio no superior a las tres horas:
Una pomada de color plateado
aplicada en las mañanas sobre las cejas
liberará al cuerpo y a la mente
del efecto de unos licores azules
transparentes subproductos del uranio.


Vestiremos traje plásticos,
y los hombres
serán invitados por las mujeres
sin hacer preguntas
saltándose toda la chuchoca.

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2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Esto es como el sueño de la asepsia. Yo lo he tenido, un poco distinto... todo brillante y pulido en un edificio que no hay más que vidrio, cierto espacio, baldosas. Es el paraíso.

28 April, 2009 22:21  
Blogger Ricardo Castillo Sandoval said...

Hay varias soluciones para el sueño del futuro, una propuesta aséptica (2001 Odisea Espacial, Star Trek, etc.) y una sucia (Blade Runner, Alien). Y soluciones intermedias (Logan's Run).

La base de este escrito eso sí fue un artículo de relleno en el diario La Tercera hace xxx años, donde un caballero jubilado mostraba sus teorías sobre la llegada de los ovnis y el futuro, hasta con dibujos. Él hablaba de ésa "sustancia de vida" que rescataría "a los difuntos".

29 April, 2009 09:03  

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23.4.09

Graphic Content | Shepard Fairey Is Not a Crook

obama-hope Hope

Graphic Content | Shepard Fairey Is Not a Crook

Este artista no es un pillo, pero es vivaracho; con una postura crítica al uso de íconos en el mundo gobal de los medios, se salta elegantemente las sospechas de plagio y termina produciendo a todo vapor un arte de mucho éxito comercial. Un fenómeno nada nuevo este, artistas que salen del ambiente "street art" y terminan, todavía despeinados con un vaso de champán en la mano en diversos cócteles e inauguraciones, explicando el motivo profundo de su quehacer y su compromiso.

The Moment Blog - NYTimes.com


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9.4.09

Juan Rulfo - Querida chachinita:

" D.F. 26 de mayo de 1947

"Querida chachinita:

¿Nunca te he contado el cuento de que me caes re bien? Pues si ése ya lo sabes te voy a contar otro:


Barda Tirada, Foto: Juan Rulfo

Ahí tienes que había una vez un muchacho más loco, que toda la vida se la había pasado sueñe y sueñe. Y sus sueños eran, como todos los sueños, puras cosas imaginarias. Primero soñó en que se encontraba de pronto con la bolsa llena de dinero y que compraba todos los dulces de todos los sabores que había en todas las tiendas del mundo. Así era de rico. Después soñó en tener una bicicleta y unos patines y una buena bola de canicas. Más tarde, soñó en ser chofer o maquinista de un tren para recorrer lugares. Y se pasaba las tardes tirado de barriga en el suelo, soñando en las cosas interesantes que habría más allá de los cerros que tenía enfrente. En el pueblo de él había unos cerros muy altos. Y a veces soñaba ser un zopilote y volar, muy suavemente como vuelan los zopilotes, hasta dejar atrás aquel pueblo donde no sucedía nunca nada interesante. [...]

Me dices muchas malas palabras en tu carta. Cosas como esa de que te vas a morir de tanto enflaquecer. Pero no es cierto. Nadie mejor que yo sabe que te sobra mucha vida, pues yo también vivo de esa vida que tú tienes. Por eso no lo quiero creer. Sin embargo, pórtate bien con Clara, acuérdate que hay alguien que la quiere más que tú.

Además, me cuentas que te estás haciendo fea (siempre ha sido ella rete fea). Pero, ¿acaso no sabes que existe un Purgatorio lleno de llamas a un paso nada más de la condenación eterna, para las muchachitas que dicen mentiras? [...]

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3.4.09

Cada uno con su cada uno

"cada uno con su cada uno".
Una de las grandes sabidurías familiares.

En eso estaba pensando la semana pasada, mirando dos estrellas piñuflas en una noche escuálida: Es imposible desmadejar el "cada uno" de cada uno, el microsistema que eventualmente podría dar una respuesta coherente a la interrogante, de por qué algunos, por ejemplo, agarran así el ratón de la computadora, como aquel Joe Cocker agarraba el aire con la mano libre de micrófono al cantar.

El "cada uno con su cada uno" es nuestro "menos es más" ; un credo. Bonito no es, pero es firme. Es un reconocimiento de los límites del lenguaje o de la expresión, y es también cansancio.
¿Pero, no será posible al menos iluminar a vela uno de estos paisajes secretos para poder por lo menos "sentir" el resto? ¿No habría salvado esta poca luz la vida de una María Iribarne?

Ahí tenemos por ejemplo el universo sellado, el "cada uno" de las micro-humillaciones privadas. El recuerdo de cualquier mini-episodio humillante, por insignificante que parezca, es casi siempre más vívido que el de los sucesos reconfortantes, y casi más fiel que el legendario don Chuma. Una vez establecida la relación, ya no se acaba más. Puede que uno se las arregle para sacarle la vuelta a la recurrencia de estos episodios, pero no queda otra más que constatar una realidad semi-rígida: Son cosas que vinieron para que-dar-se. Si bien muchas veces pierden presencia y hasta pareciera que casi han desaparecido, nunca se van. A lo más describen órbitas irregulares, lo cierto es, que siguen girando como en un modelo geocéntrico, infinitamente en torno a una tierra, que no es otra, más que la pelota de nuestra propia cabeza.

En la vida hay un montón de humillaciones mínimas que permanecen secretas, por lo menos en mi vida hay algunas, y me da lo mismo que todos se hagan los lesos, el que calla otorga.

Me retiro ahora un poco de esta ventana de noche primaveral, y percibo el ruido de un automóvil moviéndose sobre los adoquines, y entonces veo que no hay para qué caracterizar el recuerdo de la humillación secreta y su permanencia, recurriendo a macrorepresentaciones.

----ooo----

Ahora se me ocurre la idea más profana, de que los recuerdos de episodios humillantes tienen una entidad parecida a la de aquellos zombies, los de la primera película de George Romero. Nadie dirá que no conoce a estos muertos, fiambres malencachados, torpes ("they’re all messed up"), pero que no por eso son menos cargantes. Uno puede írseles en velocidad, pero no en aguante. Si uno quiere, puede correr, digamos, unos cincuenta metros y dejarlos pagando. El problema es que siempre van a estar a la vuelta de la otra esquina, se van a venir encima con esa boca chueca, dando manotazos, a dar aquel beso equívoco, que es entre frío y caliente, a medio camino entre chupada y mordida.

"They're all messed up. They're dead"


El automóvil afuera ha terminado ahora de estacionarse, y se me figura que lo que sucede, es que en el momento de ocurrir un episodio humillante se genera uno de estos zombies. La humillación ocasiona un cortocircuito, parecido a los que durante una tormenta fortuita le revolvieron el naipe al Dr. Frankenstein, en Ingolstadt, generando un monstruo. Este cortocircuito de la micro-humillación obra como una especie de cabezal láser, que con una luz radiante graba a nivel de sinapsis una distorsión permanente. Así las callejuelas de la pobre ciudad cerebral se van poblando de estos seres inoportunos pero indelebles. Siempre querrán saludar y abrazar, todas y cada una de las veces en que a uno se le ocurra pasar por la esquina mal iluminada donde quedaron mal parados, donde nacieron. Y así uno termina teniendo que ver para siempre con este gallo gordito, malencachado y torpe, el doble de uno mismo, pero cruzado con ése cómico sin gracia, "Mandolino".

Estoy casi seguro que muchos entienden lo que estoy configurando: No seré yo el único hijo nacido y criado más bien de yapa en una familia numerosa en un Santiago a principios de los años 00. Uno que creció al vaivén del propio ensayo y error, en diversos patios, donde se fabrican y se distribuyen al por mayor o al detalle pequeñas humillaciones.

Sostengo que muchos entenderán estas nomenclaturas. You may say I am a dreamer but ... Mi relativa seguridad viene de la observación, y según eso, puedo reconocer, con razonable certeza, los aspectos exteriores de la lucha interna que se da en contra del abrazo caluga de los recuerdos humillantes; lo veo en muchos conciudadanos, es el pan de cada día en los bancos de parques y plazas, en fuentes de soda, al interior de buses y taxibuses, en la intimidad del semáforo en rojo.

En este ring contra nuestros persistentes zombies, cualquier alma que escuche escuchará un repetido "no!!, no!!", un "no-no-no", un "la la lá" sin ton ni son. A veces podrán ver sacudidas de cabeza enérgicas y hasta violentas. Yo lo sé porque mi estilo de lucha personal, no es muy diferente, aún cuando en mi caso se abran los botones de muchas flores del comportamiento: Como el leer rápido y en voz alta los letreros de los avisos que se encuentren en el campo visual ("home center", "flores y kersting", "se venden cubos"), o como el pegar un gritito de contenido la mayoría de las veces críptico, como "menos mal", "ni cagando" o "simelochupai", como recreando casi una forma benigna del conocido Síndrome de Turet.

No quiero que crean que al contar esto con cierto detalle, esté dando chipe libre a que se me tilde de paranoico. Vaya unos simplones. Si bien estos elementos de una psicología de a peso, tienen una amplia aceptación en nuestra sociedad, tienen la mayoría de las veces un uso arbitrario. No por tener la soltura para explayarme sobre una conducta privada se me puede catalogar de loco público. Tanto más, cuanto que, como ya dije antes, el que sea libre de pecado que suelte la primera risotada.

"Muchos de ellos son niños"


Mirando las caras que veo, quiero que me dejen puntualizar, primero, que en mi plano urbano mental, no hay una superpoblación de espectros (pero de haberlos los hay, y hay que reconocer también que ya existen barrios enteros donde "pica la jaiba"). Segundo, que de todas formas estos barrios bajos no son grandes campamentos ni mucho menos: Al ojo calculo que en promedio no son mucho más grandes que el pueblito del parque O'Higgins.
Como sea, allí están y ya está, con sus calles, con sus zagüanes, sus conventillos, y con su güatón ojeroso, de camiseta manchada con fluídos de un origen que es mejor no saber ...

Pero no solo hay calles allí. Hay también escuelas, hay canchas de fútbol, hay "complejos deportivos", hay piscinas, y hay estadios. Y muchos de los "no-muertos" son niños.

Uno de estos estadios crepusculares, es el del Audax Italiano, en La Florida, donde me fui a probar un día.

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4 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Maria Iribarne is on facebook!

07 April, 2009 00:56  
Anonymous Anonymous said...

Ya, pero ellos se aparecen en masa si uno los invoca, si no, vienen de a uno no más y son harto más manejables. Y por lo que veo,no sólo los invocas, sino que le has puesto hasta una DIGIDER para que se organicen... seguro que ocupando los recursos que son de todos, para que ellos, los perlas, sigan en sus malos pasos y la gente honrada se quede mirando... ¡no hay derecho!

Cuenta la de Audax... y yo te cuento una mía y después te puedo contar unos remedios caseros que conozco, que es verdad, son de mina, pero de ahí los puedes masculinizar y ocupar...

14 April, 2009 17:48  
Anonymous Anonymous said...

Hola de nuevo. Disculpa que fui demasiado estricta "con ellos" en el comentario anterior, es verdad que la mayoría son niños.

Me gustó mucho tu post, sobre todo porque justo cuando me estaba diciendo: yo no los veo... ¡se me aparecieron como 5 juntos! y no solamente niños...
Y me recordaste el tema del hijo del medio, uno pues.

14 April, 2009 18:24  
Blogger Ricardo Castillo Sandoval said...

Agradece que te reconocí como aliada, mira que los comentarios anónimos son muy feeeeee_ooos ...

14 April, 2009 18:39  

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31.3.09

50 Incredible Film Posters From Poland

War Games

Una buena muestra de la calidad de la gráfica polaca | ++ |
well medicated

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29.3.09

Pastilla mágica selk'nam


sóplame este ojo

"Cuenta Lucas E. Bridges, con su humor british, esa anécdota bien graciosa : 'Uno de los onas se ausentaba frecuentemente por largos periodos para trabajar en la isla Picton. Durante una de sus ausencias, su mujer dió a luz un niño de tez blanca, pelo rubio y ojos celestes (debo dejar bien establecido que mis ojos son castaños y que en esa época mi pelo era casi tan negro como el de un ona). Yo, perplejo, me preguntaba qué diría el indio al ver ese extraño vástago.'

A su debido tiempo volvió el indio de la isla Picton, y uno o dos días después vino a visitarme para pedirme una pastilla de jabón; no del común, sino del mágico jabón de color de vidrio oscuro y forma de un huevo de ganso de las montañas.

Yo no comprendí al principio a qué se refería ; pero él me explicó de muy buena fé que durante su ausencia su mujer había tenido un hijo moreno como todos los niños onas, pero que cuando él lo había conocido ya se le había aclarado maravillosamente la piel y el cabello. Al preguntársele a la esposa sobre esta increíble transformación, ésta, apoyada por el testimonio de las dos mujeres que la habían atendido, atribuyó el milagro a una pastilla de jabón mágico que le había dado mi hermana Alicia. Dijo también que un poquito de jabón había entrado en los ojos del niño, que se había vuelto al momento celestes como el cielo. El orgulloso padre estaba tan impresionado por esas maravillas que venía a buscar otra pastilla.' "

limbos.org

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10.3.09

Toda esa higiene de no esperar

 


La invención de Morel, Losada

"Ahora la mujer del pañuelo me resulta imprescindible. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. De pronto esto me ha parecido un letargo espantoso, inquietísimo; quiero que se acabe. Después de la fuga, después de haber vivido no atendiendo a un cansancio que me destruía, logré la calma, mis decisiones tal vez me devuelvan a ese pasado o a los jueces; los prefiero a este largo purgatorio.

Ha empezado hace ocho días. Entonces registré el milagro de la aparición de estas personas; a la tarde temblé cerca de las rocas del oeste. Me dije que todo era vulgar: el tipo bohemio de la mujer y mi enamoramiento propio de solitario acumulado. Volví dos tardes más: la mujer estaba; empecé a encontrar que lo único milagroso era esto ..."

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28.2.09

Saga

 


nativos

Dicen que mi padre vino de España.

Salió primero a pasarla mal en Istambul. De allí se embarcó. Rumbo al mediodía pasó por algunas de ésas ínsulas sin Dios y sin ley. En una de aquellas conoció a la caníbal amable que un día habría de ser mi madre.

Mi padre era de hábito pendenciero, y matón por excelencia conoció sórdidas cárceles. Lo vieron llegar a pesar cuarenta kilos. Yo varias veces vi en su cuerpo lo que reconocí mas tarde; el estigma singular y eterno que deja el látigo por aquí, eso como revolcón del pellejo que deja el plomo por allá.

Mi padre muy pronto hubo de terminar huyendo de esa constante guerra en ultramar: Habiendo tomado partido por una de las facciones irreconciliables de salvajes, y habiendo llegado, a patadas, a ser comandante, se lo veía dar alaridos al frente de un batallón conformado por los nativos mas turbulentos. La disciplina era mantenida sobre una cuerda lamida por lenguas de vituperable fuego.

Indefectiblemente mi padre tuvo que conocer la traición y encontrar la derrota. Sin esperar mercedes que nunca dio -les juro no- lo vieron en aquel amargo trance de tener que aceptar, sin mirar, el contenido de un último cáliz: El de intentar salvarse medio a nado, en la noche, ensotado bajo los flotantes fiambres de muchos guerreros, amagando los consecuentes tiburones y las pertinaces flechas de un enemigo implacable; emergiendo entre los ojos de óleo flameante sobre una superficie parecida a la de un tropical Bulicame.

 


Niños nativos

Hallóse en Manila. Por una acusación anónima de judaísmo fue sometido a las pruebas de la Iglesia. La adivinación chunga de un prodigio celeste fue su salvación y su solaz por una temporada.

Trabajó de marinero y de adivinador de fortunas de muelle durante tres años. El dinero que ganó lo ocupó en pagar nuestro traslado, el de mi madre y mis hermanos hasta tierras regidas.

El resto fueron siete meses de brutales borracheras -jornadas interminables consumiendo un alcohol destilado de estropajos -, la buena compañía de malas mujeres-, y la compra de un caballo y bastimentos para la guerra.

Lo vieron pasar al Perú y de allí directo a través de campos de sal a nuestro valle de lágrimas.

 

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14.12.08

El nuevo viejo viejito

Como las "Historias de Navidad", se repiten todos los años, casi no da vergüenza publicar ésta de nuevo, algunos le llaman a esto "tradición". El legendario protagonista, "El Vieja" de los años 80.

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25.6.08

"Türkei immer gewinnt"

Aquí ya ganaron los turcos

Aquí ya ganaron los turcos 20 a 1 contra Animalia, digo Alemania. Pero, igual, a pocas horas del encuentro, que gane el "más mejor".

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26.5.08

Voces de mujeres: Beth Gibbons, Hunter

Portishead sigue siendo ...

Beth Gibbons, Portishead, Hunter


HUNTER
From the album 'Third' [4:58]

LYRICS:
No one said
We’d ever known each other
And new evidence is what we require
In this world

I stand on the edge of a broken sky
And I'm looking down, don’t know why

And if I should fall
Would you hold me
Would you pass me by
For you know I’d ask you for nothing
Just to wait for a while

So confused
My thoughts are taking over
Unwanted horizons face me instead
Won’t let go

I stand on the edge of a broken sky
And I'm looking, don’t know why

And if I should fall
Would you hold me
Would you pass me by
For you know I’d ask you for nothing
Just to wait for a while

 

CAZADOR
Del Album 'THIRD' [4:58]

LETRA:
Nadie dijo
que alguna vez nos llegamos a conocer
y es nueva evidencia lo que se requiere
en este mundo

Estoy al borde de un cielo roto
mirando hacia abajo, no sé por qué

Y si cayera
me sostendrías
me dejarías pasar?
Porque tú sabes que no te pediría nada
Sólo que esperaras un momento

Tan confuso
Mis imaginaciones están asumiendo el mando
horizontes indeseados me confrontan
No me dejan

Estoy al borde de un cielo roto
mirando hacia abajo, no sé por qué

Y si cayera
me sostendrías
me dejarías pasar?
Por que tú sabes que no te pediría nada
Sólo que esperaras un momento


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8.1.08

Sueños con alas II (sin alas)

<< sueño con alas I

II

Ahora estaba adormilado en un living-comedor iluminado con tardías luces de navidad, pidiendo al aire, triste, sordo modo, la vuelta de mi yo rapaz, alado, noctívago, poderoso. Dicen que se puede ir a esa cuesta donde bajan los sueños; si uno se concentra antes de dormir en algunos de sus colores y guaripolas, puede conjurar la visita de alguno de esos caleidoscopios.
Y yo ésa noche lo hice: Ojos cerrados, humedad iridiscente en la comisura derecha de la boca, el cristal de la legaña tornasolado también por el florero de pascua.

Lo que tuve fue una ensoñación sin alas.

Estábamos en una fiesta extraña; una vez más, no conocíamos a nadie. Habían mesas y banquillos altos pintados de negro, como en un bar, desde ahí se podían mirar las diversas escenas comunes a una fiesta que todavía no acaba de empezar. Una persona se sentó entre nosotros, para cambiarse enseguida pidiendo disculpas.

Después de eso, la escena tenía lugar en las calles de un pueblo, también de fiesta, pero en este pueblo la fiesta tampoco acababa de empezar.
En alguna vuelta de esas calles se podía ver que empezaba el campo, se podía ver el lecho seco pero barroso de un riachuelo, y a la ribera, establos de animales, que asomaban las cabezas por los ventanucos de las construcciones de madera carcomida y oscura. Pero mirando bien, yacían algunos animales sobre el lecho barroso del riachuelo, y si uno se fijaba más, sus cuerpos estaban en lento pero permanente movimiento, revolcándose sin poder dar una vuelta completa sobre sí mismos, como en cámara lenta. Y yo observaba en especial a un ternero medio muerto, que se revolvía casi imperceptiblemente sobre el barrial. El pelaje era oscuro y dejaba ver todavía el color de la piel debajo de los pelos, como en los perritos recién nacidos. Y me dí cuenta que los animales estaban sufriendo dolores de agonía. La techumbre del establo estaba, una vez queriendo ver, derrumbada sobre ése pobre ganado. La expresión de las bestias asomadas por los huecos de los restos del establo era la de aquellos búfalos, que corren con el depredador ya colgado a la garganta, una silenciosa expresión de terror y de desconsuelo; en cierta forma la expresión de aquellos atrapados en un estadio de fútbol en Bélgica en los años 80. No obstante, en el pueblo seguía ése ambiente como de fiesta a medio comenzar en las calles, niños chicos parcialmente endomingados, parejas casi jóvenes medio de la mano, vendedores ambulantes, algo así como un diecisiete de septiembre. Sol, pero también barro, una chomba amarilla. Todo este paseo, todo ése ir y venir, los gritos aislados, eran absolutamente indiferentes a la miseria de los animales aplastados a la vuelta de la esquina.

Entonces yo salí a buscar a la policía, dando vueltas por varias calles, sin encontrar nada que pudiera significar alguna ayuda. Por entonces, el pueblo éste se volvió algo así como La Calera, este pueblito triste entre Valparaíso y Santiago, una parada en la temporada de invierno en La Calera, con sus calles polvorientas y embarradas a la vez, con la locomoción colectiva local derrengada y de todos colores desteñidos, y con esa gente morena y curtida por un sol de hace varios años, hombres que parecen pescadores, pero sin bote, sentados en una berma marcando cartillas de la Polla Gol.

Después me vi tomando una micro, yendo hacia algún otro pueblo en busca de ayuda, a bordo de una liebre verde y vieja viendo pasar con creciente intranquilidad calles y localidades iluminados por ése mismo sol cucarro del final del invierno en el litoral central. Y quise hablarle al chofer para que me dejara bajar, pero al hablarle me dí cuenta que él estaba, quizá cien, cientocincuenta metros más allá, adelante, bajando una cuesta a toda velocidad, en patines. Y yo ya no estaba en la liebre, sino bajando descontroladamente también entregado a los patines, infinitamente aterrorizado, la misma cuesta. Nunca he andado en patines, como se sabe.

De improviso estaba en este otro pueblo un poco más mundano, que se puede permitir imaginar parecido a un Quillota al caer la tarde. Había gente en la calle, sin embargo, a estas alturas, mi único interés era pasar a través de todo eso y volver al punto de partida, aún sin saber cómo.
Había un paradero de micros; una vez más, esas benditas liebres verde-verde nilo, paraban allí con distintos destinos, y yo me decidí a a estar vivo el ojo para pillar algo que me pudiera llevar de vuelta. De repente alguien hizo parar una de éstas liebres y preguntó si llegaba al 95. Un gallo con pinta de obrero, de esos que se mojan el pelo y se peinan antes de salir a tomar micro después de la faena. Cuando el chofer le dijo que sí, me acordé de que yo había partido en el 97. Me subí, pero enseguida quise bajar porque me dio por no saber si yendo con el obrero al 95 iba a llegar necesariamente al 97. Y me bajé.

Me quedé un rato dando vueltas en una plaza. Había un par de puestos de artesanía y varios grupos de jóvenes, los que querría describir como versiones litorales de grunge o dobles "the cure". Me decidí a preguntarle a uno de estos individuos. Polera color mostaza, cara de luna y collar de artesanías, maquillado y depilado, una versión andrógina del desaparecido Gato Alquinta, pero de pelo corto. Le metí un rato conversación, le dije que andaba medio perdido, como que no quiere la cosa, le mencioné la escena del establo. La reacción fue afable y hasta de confianza. Pero en un momento determinado recitó un acertijo que lamentablemente no puedo ya llamar a la memoria. Sin solución de continuidad, sacó un papel de debajo de la lengua. En ése instante sin embargo, ya era un genio gordo como sacado de una película de las mil y una noches, negro no de raza, sino de color. Este color de piel hizo parecer encías y lengua todavía más rosadas en el momento en que sacó el papelito de debajo de la lengua. Todavía húmedo lo extendió sobre la palma de la mano, y pude reconocer tu letra, que era de hecho la letra de otra persona, pero para el caso de este sueño era tu inconfundible letra.

En el instante de esta revelación, aparecieron cámaras y siguieron flashes y los emocionados rostros de familiares, de forma similar a uno de éstos "realitys" dónde todos terminan abrazados. Y yo ahí tembleque, con la frase siguiente en el pensamiento: “nunca pensé que esto todavía pudiera ser cierto”.

La revelación de este papelito era, que siempre me quisiste y me quieres como yo hubiera querido que me quisieras ...

Ahí me dije, "paren, paren". Me quise despertar. Esta vez el comando central no puso objeciones; con ésa actitud entre impaciencia y semi-humillación de un chofer que tiene que parar y dejar bajar a alguien que de improviso se ha dado cuenta que va equivocado, que tira del cordel del timbre, que golpea el techo de lata, que no quiere seguir el destino de su micro. Entonces, el comando central me dejó hacer, me dejó bajar, es decir, despertar.

Yo había pedido un sueño de halcón y me había hecho subir a un transporte al matadero.

<< sueño con alas I

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2 Comments:

Blogger Roberto Castillo Sandoval said...

super buena secuela.

07 April, 2009 06:17  
Blogger Ricardo Castillo Sandoval said...

Gracias muchachu, es el twitterfeed el que se pone a mandar updates si uno le encarga agarrar los feeds del blog. Este vituperio ya tiene como un año. Bueno saber que se llaman secuelas.

07 April, 2009 14:38  

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7.1.08

Sueños con alas I

sueño con alas II (sin alas) >>

I

Tenía todavía unos restos que comer, era poco, pero con un añadido de ése bulgur, que se prepara en cinco minutos, decidí que tenía para una porción decente. Era cerca de las diez y media de la noche. Terminé de comer la irrepetible mezcla de restos de soltero como a las once; repollos de Bruselas cocidos, pimentón en su jugo y una cucharada de arroz fortificada con el bulgur. También una ensalada de repollo por si acaso. Comí viendo televisión sin volumen como tantas veces, a oscuras para dejar lucir la imitación de árbol de pascua: una tira de luces de colores enrollada dentro de un florero tubular transparente.

Después de comer me fui quedando dormido sobre el sofá, y en una de ésas transiciones entre despierto y dormido; se me vino a la cabeza el sueño que tuve hace poco, ése sueño que he contado con tanto entusiasmo desde entonces: Mi fastuoso vuelo sobre el Gran Cañón del Colorado, o algo así.

canyonYa había tenido sueños aéreos antes, pero se habían reducido a una especie de vértigo, algo entre flotar y caer. Este sueño fue distinto, este fue mi primer vuelo, nunca antes había atravesado raudo los aires de algún cielo onírico. Me acuerdo de haberme dado cuenta que estaba a varios centenares de metros del suelo, planeando a gusto sobre un paisaje montañoso, sin miedo y con la naturalidad de una persona que vuela, que va volando. Y de pronto se abre en el paisaje debajo, sin aviso, vertiginosa, la cavidad planetaria de un gran cañón rocoso, y junto con la sorpresiva sensación de mayor profundidad, la sensación de desprotección en pleno vuelo, de caída al vacío. Pero eso sólo fue un instante: En alguna parte del cerebro la sorpresa pareció telegrafiar que había que despertar del sueño; el comando central sin embargo prefirió ignorar esta recomendación, y persistió en la ensoñación, como diciendo, "falta lo mejor", y así me dejó pensar, “se trata de un sueño – hay que aprovechar”.

Entonces no desperté, si no más bien me pareció escuchar con entonaciones bíblicas, la frase: “Si hay que volar, volemos”. En vez de seguir planeando como vulgar gaviota, aburrida del manejo suficiente del fluido aéreo, vestí plumas distintas, las de un halcón peregrino, por decir lo menos, y sobrevolé navegando hasta la mitad del cañón, para después dejarme caer, en picada, las alas pegadas al bólido cuerpo, hacia las profundidades, acelerando, acelerando, dejando para el último instante la calculada maniobra de rendir un curva magnífica sobre el fondo del cañón ganando altura nuevamente, con alegre precisión. Una vez arriba, en abierto exhibicionismo aerodinámico maniobré para quedarme quieto en un cielo transparente. Bello cerebro, bello. Dos o tres oportunidades tuve de bajar a coger en el fondo de ése cañón las pequeña, espléndidas endorfinas.

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23.12.07

Voces de mujeres: Mary Margaret O'hara, The Body Won't Let You

Esta mujer debería ser más famosa ...


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10.11.07

Lost in Translation

Die Arbeit der Übersetzer für Spanisch des Betriesbssystems Mac OS 10.5, Codename "Leopard" ist ausgezeichnet. Zum Glück nicht lückenlos. Wenn man unter Leopard mit Mail.app eine Nachricht ohne "Subject" zu senden versucht, bekommt man die lapidare Meldung: "Este mensaje no tiene asunto. ¿Seguro que desea enviarlo?'. Im Bruchteil von Sekunden stellt das System fest, daß deine Nachricht "Keinen Sinn macht"

"Subject" wurde als "Asunto" übersetzt. Wenn etwas auf Spanisch kein "Asunto" hat, bedeutet das leider, idiomatisch gesehen, daß das etwas keinen Sinn macht.

Alerta del programa Mail en Mac Os Leopard


El trabajo de los traductores del sistema Mac Os 10.5, nombre de código "Leopard" es excelente. Por suerte no sin baches.
Cuando uno trata de mandar una nota sin "Subject" desde Mail.app, recibe la lapidaria notificación "Este mensaje no tiene asunto. ¿Seguro que desea enviarlo?'. En una fracción de segundo el sistema determina que tu mensaje no tiene sentido.

"Subject" se tradujo como "Asunto". Pero cuando algo no tiene "asunto", significa en la mayoría de los países hispanoparlantes, que ése algo no tiene sentido.

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