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Medien, Kultur, persönliche, willkürliche Erinnerungen, Politik, Humor, kodierte Botschaften für verschiedene Phantomen der Gegenwart, aus anderen Epochen, sogar aus anderen Welten und noch schlimmer, aus anderen Wahrnehmungswelten ... !? Und dazu noch, mal auf Deutsch, mal auf Englisch, auch auf Spanisch!?

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24.4.09

En qué hay que creer

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que todos de forma cotidiana
viajaremos al espacio
(como ahora todos viajamos al centro).

En que en grandes ciudades tipo satélite
vivirán multitudes.

Y hay que creer
en que la ducha pasará a ser superflua,
en que ya no necesitaremos lavarnos
el pelo a diario ni secarnos,
en que a disposición de todo el mundo
se pondrán brillantes trajes plásticos,
dotados de óptimas cualidades térmicas.

En que en el futuro los hombres
no necesitaremos escupir todo el tiempo
y en que una "sustancia de vida"
nos nutrirá a todos por igual:
Estará disponible al interior de blancos recintos
donde en cómodos asientos individuales
nos la serviremos succionando unas mangueras de baquelita
y no perderemos tanto tiempo masticando y conversando.


Y hay que creer
En que las clases sociales serán olvidadas para siempre
(y los jóvenes reirán en las Universidades
del concepto del dinero).

En que no necesitaremos escupir todo el tiempo
y en que la especial "sustancia de vida"
rescatará también
de la muerte a los difuntos.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que la moda será distinta.
Nadie -salvo los actores- llevará corbata,
se usará un cuello redondo ribeteado
y se simplificará al máximo la chaqueta
extinguiéndose eventualmente la solapa.

Y las mujeres se acostarán con uno
sin hacer preguntas
saltándose toda la chuchoca.

Y los niños chicos no serán problema.
Serán educados por una gran mentalidad
que sin necesidad de adoptar forma material alguna
hará escuchar su mensaje dentro de cada cabeza
en el ámbito de un santuario de piedra pulida.


Se hablará una jerga interestelar,
una común lengua,
y cada color en el vestir denotará
edad o categoría espiritual.

Nunca morirán los papás de uno
y todas las enfermedades dejarán prácticamente de existir:
Aquellos que enfermen serán curados sin dolor
por un rayo de irresistible poder.

Y la gente será del color que quiera.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que los lápices se exhibirán en los museos,
toda la gente preferirá el uso de computadores
para realizar hasta la más sencilla operación aritmética,
y toda telecomunicación será establecida
viendo el rostro del interlocutor en pequeñas pantallas.

Y ahora en qué hay que creer:
En una mente humana poderosa.

En que la defecación
tanto como la micción
serán efectuadas por instrumentos:
Bajo el efecto de un hipnotismo automático,
un botón en la muñeca que al pulsarse,
evitará el conocimiento de esta materia.
Nos saltaremos toda excreción.

Ya no necesitaremos escupir todo el tiempo
Y persona alguna
precisará alimentarse más de una vez al día.

Todos dormiremos cada noche
un promedio no superior a las tres horas:
Una pomada de color plateado
aplicada en las mañanas sobre las cejas
liberará al cuerpo y a la mente
del efecto de unos licores azules
transparentes subproductos del uranio.


Vestiremos traje plásticos,
y los hombres
serán invitados por las mujeres
sin hacer preguntas
saltándose toda la chuchoca.

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2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Esto es como el sueño de la asepsia. Yo lo he tenido, un poco distinto... todo brillante y pulido en un edificio que no hay más que vidrio, cierto espacio, baldosas. Es el paraíso.

28 April, 2009 22:21  
Blogger Ricardo Castillo Sandoval said...

Hay varias soluciones para el sueño del futuro, una propuesta aséptica (2001 Odisea Espacial, Star Trek, etc.) y una sucia (Blade Runner, Alien). Y soluciones intermedias (Logan's Run).

La base de este escrito eso sí fue un artículo de relleno en el diario La Tercera hace xxx años, donde un caballero jubilado mostraba sus teorías sobre la llegada de los ovnis y el futuro, hasta con dibujos. Él hablaba de ésa "sustancia de vida" que rescataría "a los difuntos".

29 April, 2009 09:03  

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3.4.09

Cada uno con su cada uno

"cada uno con su cada uno".
Una de las grandes sabidurías familiares.

En eso estaba pensando la semana pasada, mirando dos estrellas piñuflas en una noche escuálida: Es imposible desmadejar el "cada uno" de cada uno, el microsistema que eventualmente podría dar una respuesta coherente a la interrogante, de por qué algunos, por ejemplo, agarran así el ratón de la computadora, como aquel Joe Cocker agarraba el aire con la mano libre de micrófono al cantar.

El "cada uno con su cada uno" es nuestro "menos es más" ; un credo. Bonito no es, pero es firme. Es un reconocimiento de los límites del lenguaje o de la expresión, y es también cansancio.
¿Pero, no será posible al menos iluminar a vela uno de estos paisajes secretos para poder por lo menos "sentir" el resto? ¿No habría salvado esta poca luz la vida de una María Iribarne?

Ahí tenemos por ejemplo el universo sellado, el "cada uno" de las micro-humillaciones privadas. El recuerdo de cualquier mini-episodio humillante, por insignificante que parezca, es casi siempre más vívido que el de los sucesos reconfortantes, y casi más fiel que el legendario don Chuma. Una vez establecida la relación, ya no se acaba más. Puede que uno se las arregle para sacarle la vuelta a la recurrencia de estos episodios, pero no queda otra más que constatar una realidad semi-rígida: Son cosas que vinieron para que-dar-se. Si bien muchas veces pierden presencia y hasta pareciera que casi han desaparecido, nunca se van. A lo más describen órbitas irregulares, lo cierto es, que siguen girando como en un modelo geocéntrico, infinitamente en torno a una tierra, que no es otra, más que la pelota de nuestra propia cabeza.

En la vida hay un montón de humillaciones mínimas que permanecen secretas, por lo menos en mi vida hay algunas, y me da lo mismo que todos se hagan los lesos, el que calla otorga.

Me retiro ahora un poco de esta ventana de noche primaveral, y percibo el ruido de un automóvil moviéndose sobre los adoquines, y entonces veo que no hay para qué caracterizar el recuerdo de la humillación secreta y su permanencia, recurriendo a macrorepresentaciones.

----ooo----

Ahora se me ocurre la idea más profana, de que los recuerdos de episodios humillantes tienen una entidad parecida a la de aquellos zombies, los de la primera película de George Romero. Nadie dirá que no conoce a estos muertos, fiambres malencachados, torpes ("they’re all messed up"), pero que no por eso son menos cargantes. Uno puede írseles en velocidad, pero no en aguante. Si uno quiere, puede correr, digamos, unos cincuenta metros y dejarlos pagando. El problema es que siempre van a estar a la vuelta de la otra esquina, se van a venir encima con esa boca chueca, dando manotazos, a dar aquel beso equívoco, que es entre frío y caliente, a medio camino entre chupada y mordida.

"They're all messed up. They're dead"


El automóvil afuera ha terminado ahora de estacionarse, y se me figura que lo que sucede, es que en el momento de ocurrir un episodio humillante se genera uno de estos zombies. La humillación ocasiona un cortocircuito, parecido a los que durante una tormenta fortuita le revolvieron el naipe al Dr. Frankenstein, en Ingolstadt, generando un monstruo. Este cortocircuito de la micro-humillación obra como una especie de cabezal láser, que con una luz radiante graba a nivel de sinapsis una distorsión permanente. Así las callejuelas de la pobre ciudad cerebral se van poblando de estos seres inoportunos pero indelebles. Siempre querrán saludar y abrazar, todas y cada una de las veces en que a uno se le ocurra pasar por la esquina mal iluminada donde quedaron mal parados, donde nacieron. Y así uno termina teniendo que ver para siempre con este gallo gordito, malencachado y torpe, el doble de uno mismo, pero cruzado con ése cómico sin gracia, "Mandolino".

Estoy casi seguro que muchos entienden lo que estoy configurando: No seré yo el único hijo nacido y criado más bien de yapa en una familia numerosa en un Santiago a principios de los años 00. Uno que creció al vaivén del propio ensayo y error, en diversos patios, donde se fabrican y se distribuyen al por mayor o al detalle pequeñas humillaciones.

Sostengo que muchos entenderán estas nomenclaturas. You may say I am a dreamer but ... Mi relativa seguridad viene de la observación, y según eso, puedo reconocer, con razonable certeza, los aspectos exteriores de la lucha interna que se da en contra del abrazo caluga de los recuerdos humillantes; lo veo en muchos conciudadanos, es el pan de cada día en los bancos de parques y plazas, en fuentes de soda, al interior de buses y taxibuses, en la intimidad del semáforo en rojo.

En este ring contra nuestros persistentes zombies, cualquier alma que escuche escuchará un repetido "no!!, no!!", un "no-no-no", un "la la lá" sin ton ni son. A veces podrán ver sacudidas de cabeza enérgicas y hasta violentas. Yo lo sé porque mi estilo de lucha personal, no es muy diferente, aún cuando en mi caso se abran los botones de muchas flores del comportamiento: Como el leer rápido y en voz alta los letreros de los avisos que se encuentren en el campo visual ("home center", "flores y kersting", "se venden cubos"), o como el pegar un gritito de contenido la mayoría de las veces críptico, como "menos mal", "ni cagando" o "simelochupai", como recreando casi una forma benigna del conocido Síndrome de Turet.

No quiero que crean que al contar esto con cierto detalle, esté dando chipe libre a que se me tilde de paranoico. Vaya unos simplones. Si bien estos elementos de una psicología de a peso, tienen una amplia aceptación en nuestra sociedad, tienen la mayoría de las veces un uso arbitrario. No por tener la soltura para explayarme sobre una conducta privada se me puede catalogar de loco público. Tanto más, cuanto que, como ya dije antes, el que sea libre de pecado que suelte la primera risotada.

"Muchos de ellos son niños"


Mirando las caras que veo, quiero que me dejen puntualizar, primero, que en mi plano urbano mental, no hay una superpoblación de espectros (pero de haberlos los hay, y hay que reconocer también que ya existen barrios enteros donde "pica la jaiba"). Segundo, que de todas formas estos barrios bajos no son grandes campamentos ni mucho menos: Al ojo calculo que en promedio no son mucho más grandes que el pueblito del parque O'Higgins.
Como sea, allí están y ya está, con sus calles, con sus zagüanes, sus conventillos, y con su güatón ojeroso, de camiseta manchada con fluídos de un origen que es mejor no saber ...

Pero no solo hay calles allí. Hay también escuelas, hay canchas de fútbol, hay "complejos deportivos", hay piscinas, y hay estadios. Y muchos de los "no-muertos" son niños.

Uno de estos estadios crepusculares, es el del Audax Italiano, en La Florida, donde me fui a probar un día.

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4 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Maria Iribarne is on facebook!

07 April, 2009 00:56  
Anonymous Anonymous said...

Ya, pero ellos se aparecen en masa si uno los invoca, si no, vienen de a uno no más y son harto más manejables. Y por lo que veo,no sólo los invocas, sino que le has puesto hasta una DIGIDER para que se organicen... seguro que ocupando los recursos que son de todos, para que ellos, los perlas, sigan en sus malos pasos y la gente honrada se quede mirando... ¡no hay derecho!

Cuenta la de Audax... y yo te cuento una mía y después te puedo contar unos remedios caseros que conozco, que es verdad, son de mina, pero de ahí los puedes masculinizar y ocupar...

14 April, 2009 17:48  
Anonymous Anonymous said...

Hola de nuevo. Disculpa que fui demasiado estricta "con ellos" en el comentario anterior, es verdad que la mayoría son niños.

Me gustó mucho tu post, sobre todo porque justo cuando me estaba diciendo: yo no los veo... ¡se me aparecieron como 5 juntos! y no solamente niños...
Y me recordaste el tema del hijo del medio, uno pues.

14 April, 2009 18:24  
Blogger Ricardo Castillo Sandoval said...

Agradece que te reconocí como aliada, mira que los comentarios anónimos son muy feeeeee_ooos ...

14 April, 2009 18:39  

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14.12.08

El nuevo viejo viejito

Como las "Historias de Navidad", se repiten todos los años, casi no da vergüenza publicar ésta de nuevo, algunos le llaman a esto "tradición". El legendario protagonista, "El Vieja" de los años 80.

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4.3.07

Un cheque a fecha III

I | II | III |

III

Un buen día sacando apenas fuerzas de las neuronas
-entes poderosos, aún cuando de aspecto raquítico-
en el convencimiento de estar sufriendo un transtorno,
comencé a ejercitarme para dejar mi mente en blanco
y me sometí a la Hipnosis.

También, bajo adecuada supervisión
me sometí a la inoculación
de poderoso psicofármacos
con el objeto deliberado de debatir con el inconsciente
la médula de un agobio que carecía de sentido práctico
y que podría resultar
llevando a mal término
a un talento no mezquino.

Después de meses de paciente terapia
amenizada con ejercicios de yoga, danza tai
alimentación exclusivamente macrobiótica y charlas ecológicas,
Llegué a tener la sensación de poder
“arreglármelas conmigo mismo”.

Al final la estación de mi sintonía favorita
parecía ser en realidad
una especie de jazz de los años 50,
las artesanías de diferentes países.

Ahí llamé a mi anterior lesera
"superficie de infelicidad presunta".
Y en arreglo con lo anterior, sin aspirar a mucho más
que al reflejo del sol de la tarde sobre muebles barnizados,
adquirí la costumbre del té tranquilo
y de ver alqunos programas de televisión,
y me sentí agradecido de la benignidad de muchas personas
que habían sido víctimas de mi mal modo.

Pero ¡Alto!

Como no estaba todavía tan tonto,
no fue así no más que me quedé tan tranquilo:
No queriendo pecar de ingenuo,
y conservando todas las numerosas dudas
- que son las que han permitido el progreso humano -,
estando bueno y sano,
decidí un día caluroso en la micro "Expreso Colón Oriente",
pedir el concurso del diablo.

cheque a fecha

El gil,
llegó tardón, como a las tres y media de la mañana,
igual nos tomamos juntos, casi 3/4 garrafa de vino
y dos-tres piscolas.

Entre talla y talla me dijo
que yo era un hombre joven
y que por mis capacidades
y por el tren de mis estudios superiores
estaba siendo considerado por las mujeres
"un cheque a fecha".

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28.2.07

Un cheque a fecha II

I | II | III |

II

Esta debilidad mental
me obligaba a asumir conductas bien contradictorias:
Sin saber cómo ni cuándo
me hacía partícipe en acciones de claro riesgo:
Andaba a veces
perseguido por viejos maldadosos particulares
otras veces
por el colectivo de sectas más que misteriosas;
balas y balines
silbaron su canción de muerte al pasar pegadas a mi oreja;
casi todos los días alguien, o algo,
se ofrecía a pegarme.

Llegué a tomar conocimiento de la eventual existencia
de extrañas enfermedades conceptuales,
(el mal de las flores blancas mentales que aqueja a algunas minas,
el síndrome del chancro duro del alma, en tanto joven chileno).
Por andar sin un veinte, investigando en estos campos peligrosos
una vieja bruja gitana me condenó a quedar tullido del que te dije.

De ahí supe lo que es girar sin fondos,
figurativamente, si bien es cierto, pero hablando de cosas puntuales
llegué a extremos de desidia, a adelantarle una plata
a una galla medio mafiosa
que prometía meterme en una barca
y en quince días sacarme en Chile Chico (!).
Menos mal
que la oportuna intervención de mi mejor ex - amigo,
de nombre Gualter,
me salvó del desastre que la chalupa sufrió
sobre el océano nueve días mas tarde
cuando se precipitó sobre ella, una aeronave en llamas.

Todo este irritante trapecismo no era sin embargo
sino algo muy irregular:
A veces hacía planes francamente heroicos,
decidía abruptamente por ej. mandarme cambiar con lo puesto-,
y más adelante todo era revisado y recompuesto
ante el temor de adelgazar demasiado,
o arruinar para siempre alguna prenda de vestir.

En el terreno político
yo anhelaba profundos cambios:
y acorde con mi conducta desconcertante
mezcla cruel de indecisión y desatino,
durante la plena vigencia
de la restricción del tránsito peatonal y vehicular
decretada por la Jefatura de Zona en Estado de Emergencia,
me encontraba vagando por allá por Dorsal,
- donde a juicio de muchos conocidos picaba,
y pica hasta el día de hoy, "la jaiba" -,
caminando de vuelta a la casa como un conspirador
siendo que venía de ver en casa ajena
una película de vampiros en el canal 7.

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23.2.07

Un cheque a fecha I

I | II | III |

I

Recuerdo que entonces una especie de reacción fundamentalista
ante las dudas comunes de una joven existencia
me estaba resultando en una actitud caracterizada
por el remordimiento de estar, dicho a “grosso modo”,
sólo dejándome llevar por la mera tentación de vivir,
un impulso tan magro, del cual ni las plantas carecen.

Andaba con este remordimiento como quien anda mostrando
la hilacha de un chaleco rojo
mojada
sangre colgando ineficaz para despertarme realmente:
Todos los días
transpiraba viajando en la locomoción colectiva
en jornadas agotadoras
desde una punta a otra de la gran capital
como quien carga consigo una bomba
habiéndose no obstante
liberado ya de la ansiedad
de adivinar cuando se va a producir el estallido.

Sentía mi pelo pajoso
en las puntas
pero en el casco grasoso,
y mi cuerpo acusaba falta de baño
ya pocas horas después de la ducha
en una forma tan elocuente
que yo sabía, no podía ser otra cosa, más que
- en la nomenclatura de un amigo del colegio -
una bizarra somatización de angustias.

En momentos de lucidez parcial hacia exámenes
que me parecían exhaustivos
de las condiciones generales de mi existencia,
sin lograr nunca sin embargo encontrar la correspondencia
exacta
entre la languidez de mi ánimo y algún hecho discernible.

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22.2.07

El amor de los curados II

II

En una madrugada de los primeros días del mes de julio
plomos vientos me soplaron las solapas,
porque en una de esas salí perdiendo.

Yo tendría que haber supuesto
que por ahí me tenían sangre en el ojo,
pero el copete solivianta y en una de esas
unos giles me pusieron de vuelta y media.

Desperté con la ropa llena de manchas de cal y de barro
a medio morir saltando
en San Pablo con Almirante Barroso
con veinticuatro pesos en el bolsillo.

La micro costaba veinte pesos y como me sobraban cuatro
le dije a un cabro que vendia sustancias a diez por diez pesos
si acaso eran a diez por diez pesos
entonces „era a peso la sustancia“.

„Sí, pero no se vende de a unidad“, dijo el tontón
y se bajó sobre la misma con admirable destreza.

Con un palmo de narices,
y bajo el convencimiento de que se me estaba negando
la sal y el agua,
decidí,un poco antes de quedarme dormido
(tanto por efecto de les golpes
como por el abatimiento moral),
dejar crecer mi pelo nuevamente
distanciar mi trato con el conde de Gillette
darle una nueva oportunidad al amor de los perritos chicos
seguir la moda del amor de los curados
no abandonar el uso de la goma de borrar
y no adorar clandestinamente las armas de fuego
para adorar sí a alguna mujer
de aquellas que tienen ánimo de escuchar
algunas estupideces muy cerca de la oreja.


"y se bajó sobre la misma con admirable destreza".
Santiago, 1982

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19.2.07

El amor de los curados I

el amor de los curados Agustinas abajo, 1982

El amor de los curados

I

Yo que conocí el amor de los curados
y que llegué a aburrirme de un pebre de lipiria
en los restoranes macilentos de la calle Ricardo Cumming
o Agustinas abajo,
y que creía venir de vuelta desde una adoración torpe
a la vida bohemia en bares céntricos
y a la conversación con espirituales,
me sumergí
- en el convencimiento de haber experimentado
aquella banalidad prestigiada -,
en una tibieza amarilla,
en un submundo personal de aprecio a placeres domésticos
mezclado raramente con un cuasi culto a la salud
en su calidad de divinidad imperfecta pero perfectible.

El rigor de mi introspección
–garantía de cierto género de evolución-,
se tradujo en un orgullo mal disimulado
en expresiones de humildad
y me fue alejando de a poco
del entonces tan popular imperativo de originalidad.

Todo este movimiento se tradujo también
en ciertas maneras intransigentes,
que se manifestaban con violencia apenas contenida,
en un sarcasmo lacerante,
dirigido de manera especial,
en contra de compinches recalcitrantes
en ciertos aspectos exteriores
de un culto a una intelectualidad pasada por el cedazo
del alcohol etílico y de determinada manera de vestir.

De este modo, sin privarme de los vapores excelentes
de lo que absurdamente denominé "un alcoholismo moderado",
y sin sustraerme por completo de cierto apego subyacente
a determinadas actitudes superficiales,
comencé paulatinamente a verme más ordenado.

Cuando salieron las parkas, desafiante,
abusé del uso de tal prenda
y con aspecto realmente fiel
de guardia de seguridad en día franco
me burlaba de sucios e incómodos chaquetones de oso
tejidos con lana de Chiloé.

Naturalmente, no todo pudo ser miel sobre hojuelas
en esta renuncia inusitada a una secta que juzgaba decadente
y mi impopularidad comenzó a aumentar tanto
cuanto que mejoraba mi aspecto juvenil y belicoso.

Irrecusablemente en este tren de acontecimientos
el vino tinto con frutillas
no pocas vaces tocó con el lado negro de su vara
los corazones puros de algunos de estos sectarios
y ahí no pocas veces también,
ofrecieron pegarme;
uno que otro pontífice
me dictó encolerizado su charla ecológica
o muy a la mala buscaron humillarme
escupiendo mi cabeza desde balcones
o tirando chorritos de meado en mi pílsener.

Estas actitudes irritantes y poco consecuentes
lograba aplacarlas en la mayoría de los casos
(en vistas de la clara inferioridad numérica de mi facción),
con alguna concesión menor en el plano político
-plano en el cual distinguían muy pocos matices-,
interpretando el tango „Cambalache“
o falseando melódicamente algunas de mis concepciones
acerca del amor, de la muerte o de las mujeres.

No he de negar que en otras ocasiones
dueño de una mejor disposición de ánimo
y de una mas importante concentración de borgoña en la sangre
no cabía la mínima transacción,
y mientras me sujetaban los brazos
gustaba de gritar febril pero calculadamente
algunos arquetipos de reacción
con el objetivo preciso de llevar al paroxismo
la alteración en los espíritus de aquellos narcisos bacantes;
les gritaba entre otras cosas peores:

Pelucones flojos
Barbones hediondos
Antipatriotas
Enemigos de Chile
Cantautores
Judíos Indios cooperativistas
Maricones, jipis, ateos;
Poetas a medio maldecir,
Putas, les gritaba a las minas.

sigue >>

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